«Después de escuchar leer a Lara poemas de Claribel Alegría, Rosario Castellanos o Mª José Ferrada; después de oír los primeros capítulos de El hombre simiente, un texto de 1919 de Violette Ailhaud que nos tiene en vilo y deseando que llegue la siguiente sesión; después de leer juntas y contemplar las ilustraciones de los libros Dibujo de una ciudad, ¿Qué hacen las niñas? y ¿Qué hacen los niños?, sentí algo muy especial. La voz de Lara, tranquila y suave parecía hablar desde dentro de los propios personajes.
Conversando con mis compañeras de Salir del Tiesto, me di cuenta de que para muchas personas la vida no es fácil y que a las niñas, desde pequeñas, siempre se nos exige más. Sentí la tristeza y la injusticia de eso y también una cierta envidia de la libertad que se les da a los niños. Pero al final también sentí la esperanza, la tranquilidad de saber que al menos en mi mundo ya no queremos educar a las niñas para que sean distintas a los niños. Que algo, poco a poco, está cambiando.»
Rocío (Asturias)